Una Breve Historia De La Oración, “Ven, Espíritu Santo”

Durante miles de años, los cristianos han estado invitando al Espíritu Santo – a que venga y se derrame dentro de nosotros, a que se mueva dentro de nosotros, que manifieste la presencia de Dios en nosotros y que intervenga a través de nosotros con poder en el mundo.


Vineyard USA

Extending the Kingdom of God through church planting and missional living.

Una Breve Historia De La Oración, “Ven, Espíritu Santo”

[VERSION CORTA]

En el libro de Juan 20:22, Jesús sopló sobre los discípulos y dijo: “Reciban el Espíritu Santo”.

  • En Hechos 2, los primeros discípulos recibieron y absorbieron el poder del Espíritu Santo que llenaba la habitación donde se reunían.
  • En los años 200, se le atribuye a Hipólito haber escrito una oración para los primeros creyentes invitando al Espíritu Santo a moverse con estas palabras, “… Y oramos para que envíes tu Espíritu Santo”.
  • En los años 800, un monje benedictino escribió una canción motivando a la Iglesia a cantar la adoración: “Ven, Espíritu Santo, Creador, ven …”.
  • En la década de 1200, la oración “Ven, Espíritu Santo”, escrita como un poema de adoración en latín llamado Veni Sancte Spiritus, tomó un lugar central en la adoración de la Iglesia occidental.
  • Y en el Día de las Madres en 1980, en una congregación en California donde John Wimber era pastor, la oración “Ven, Espíritu Santo” tomó su lugar en la vida de un Movimiento que ha impactado al mundo con su compromiso radical y decidido a el ministerio del Espíritu en la iglesia local.

Desde los primeros días de la Iglesia hasta hoy, en todas las diferentes formas en que podemos decirlo, cantarlo o rezarlo, la Iglesia ha estado diciendo “¡Ven, Espíritu Santo! –¡Llena tu Iglesia de poder!”


[VERSIÓN LARGA]

Durante miles de años, los cristianos han estado invitando al Espíritu Santo – a que venga y se derrame dentro de nosotros, a que se mueva dentro de nosotros, que manifieste la presencia de Dios en nosotros y que intervenga a través de nosotros con poder en el mundo.

“Ven, Espíritu Santo” es una oración que se ha rezado desde la antigüedad, en muchas variaciones y formas, como una oración de bienvenida que se mantiene firme en el corazón de la Iglesia de Jesucristo.

Cuando nos presentamos al mundo como personas del Evangelio, como Pablo, queremos llegar con un Evangelio lleno de poder en lugar de uno lleno de palabras (1 Cor. 4:20). Cada generación ha encontrado formas de rezar esta oración.

Estos son solo algunos ejemplos:

  • A principios de los años 200, el teólogo Hipólito escribió una Invocación del Espíritu Santo que dice: “… Y oramos para que envíes tu Espíritu Santo …”
  • En la década de 800, un monje franco, Rabanus Maurus, escribió una canción llamada Veni Creator Spiritus, o “Ven, espíritu creador”. La oración comienza, “Ven, Espíritu Santo, Creador, ven …”
  • En la década de 1200, la oración “Ven, Espíritu Santo”, o Veni Sancte Spiritus, tomó una nueva vida y se convirtió en una oración común en la iglesia occidental. Esta histórica oración comienza con las poderosas palabras: “Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor”.
  • Y en el Día de las Madres en 1980, en una congregación en California donde John Wimber era pastor, la oración “Ven, Espíritu Santo” tomó su lugar en la vida de un Movimiento que ha impactado al mundo con su compromiso radical y decidido a el ministerio del Espíritu en la iglesia local.

Desde la antigüedad hasta hoy, las iglesias protestantes de todo el mundo, así como la Iglesia de Inglaterra, la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica, todas regularmente rezan esta oración de alguna manera o de alguna forma.

En la Viña, cuando oramos “Ven, Espíritu Santo”, estamos invitando a Dios con el corazón abierto a manifestar Su Presencia, a hacer lo que Él quiere hacer en nuestras congregaciones y comunidades, y a elevar nuestro corazón con la expectativa del Reino.

Se dice que la oración “Ven, Espíritu Santo” es la más esencial de la Iglesia. Por lo tanto, juntos con toda la Iglesia de Dios, oramos “¡Ven, Espíritu Santo!” por el bien del Evangelio, por nuestras vidas y las vidas de aquellos a quienes tocamos, y por la vida del mundo entero.